
Al mirar la mente, vemos que ésta tiene dos lados. Hay alguien que experimenta y algo que es experimentado. Uno encuentra tanto la conciencia, como aquello de lo que se es consciente. La mente es ambas cosas. Hay también una claridad que puede conocer y entender sin límite ni final. Como es abierta, clara e ilimitada, debe estar más allá del nacimiento o de la muerte. No ha sido construida, no puede deshacerse.
Los no meditadores la conocen principalmente a través de sus momentos de mayor alegría. El resto del tiempo las personas están perdidas dentro de sus experiencias
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